Hoy no fue un día más.
Hoy, la Cámara de Diputados rechazó dos vetos presidenciales que intentaban frenar leyes fundamentales: una para nuestras universidades públicas, otra para nuestros hospitales pediátricos.
Y lo hizo con más de dos tercios de los votos.
¿Sabés qué significa eso? Que cuando el pueblo se organiza, cuando la calle se llena de voces, cuando la necesidad se vuelve grito… el Congreso escucha.
Afuera, miles de personas se manifestaron. Estudiantes que no quieren que les cierren las puertas del futuro. Médicos que no pueden seguir atendiendo sin insumos. Gente común que entiende que la educación y la salud no son gastos, son derechos.
Adentro, los diputados votaron. Algunos por convicción, otros por presión, otros quizás por estrategia. Pero votaron. Y el resultado fue claro: las leyes se mantienen. Los vetos se caen. La gente gana.
Esto no es una victoria de un partido. Es una señal. Una señal de que la democracia funciona cuando se la empuja desde abajo. Cuando no nos resignamos. Cuando no nos callamos.
Y vos, que estás escuchando esta radio, que quizás no tenés título universitario, que quizás nunca pisaste el Garrahan… también sos parte. Porque cada vez que defendés lo justo, cada vez que ayudás a ayudar, cada vez que elegís la empatía en vez del egoísmo… estás construyendo país.
Hoy, más que nunca, recordemos:
La educación no se negocia.
La salud no se posterga.
Y la dignidad… no se veta.
