La Argentina se encuentra en un punto de inflexión en materia de defensa y seguridad. La jornada inaugural del IV Congreso Hemisférico de Seguridad y Defensa, organizado por la Universidad de la Defensa Nacional y el Capítulo Argentina del Centro William J. Perry, dejó en claro un diagnóstico compartido: el contexto internacional se ha vuelto más incierto y exige repensar las herramientas tradicionales de protección, así como profundizar la integración estratégica entre las áreas de seguridad y defensa.
Los expositores coincidieron en que los riesgos actuales ya no pueden analizarse de manera aislada. La expansión de las tecnologías, la reconfiguración de los conflictos y el accionar de actores no estatales obligan a los países a revisar sus esquemas de seguridad y su inserción internacional. En este marco, la senadora Patricia Bullrich subrayó que la separación histórica entre defensa y seguridad resulta insuficiente frente a amenazas que operan de manera integrada, como el terrorismo y el crimen organizado, que hoy se articulan en redes globales con capacidad de adaptación.
El ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, planteó la necesidad de reposicionar a la Argentina en el escenario global, fortaleciendo vínculos estratégicos y desarrollando capacidades acordes a las exigencias actuales. Entre los ejes mencionados, destacó la modernización de las Fuerzas Armadas, la incorporación de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de áreas como la ciberdefensa, la inteligencia y la vigilancia de espacios estratégicos. La interoperabilidad y la cooperación bilateral y multilateral, en particular con aliados occidentales, fueron señaladas como pilares de este nuevo enfoque.
Desde el ámbito académico, el rector Julio César Spota recordó que la defensa nacional debe entenderse como un proceso continuo de toma de decisiones orientado a proteger intereses fundamentales como la soberanía, la integridad territorial y la autodeterminación. En un contexto de restricciones presupuestarias, advirtió sobre la necesidad de optimizar recursos y traducir objetivos estratégicos en acciones concretas.
El primer eje temático del Congreso estuvo dedicado a la ciberseguridad y la ciberdefensa, consideradas un dominio transversal que impacta en todos los sectores. Los especialistas alertaron que la aceleración de la digitalización amplió la superficie de ataque y generó nuevas vulnerabilidades estructurales. Marc Asturias, de Fortinet, expuso que en Argentina se registran miles de millones de intentos de ataque al año, mientras que a nivel global se contabilizan decenas de miles por segundo. La inteligencia artificial, utilizada por actores maliciosos, reduce las barreras de entrada y permite ejecutar ataques con mayor precisión.
Rodrigo Cárdenas Holik, director de la Licenciatura en Ciberdefensa, agregó la dimensión normativa: la ciberdefensa se desarrolla dentro de marcos legales que delimitan competencias entre defensa nacional y seguridad interior, lo que obliga a articular respuestas respetando jurisdicciones y agrega complejidad operativa.
En conclusión, la Argentina enfrenta un escenario donde las amenazas son más complejas, dinámicas y globales. La defensa y la seguridad ya no pueden pensarse como compartimentos estancos, sino como un entramado integrado que requiere coordinación, innovación tecnológica y cooperación internacional. El desafío es enorme: proteger la soberanía y la integridad nacional en un mundo donde las fronteras físicas ya no son las únicas que importan.
