La reunión encabezada por Guillermo Michel junto al senador provincial Juan Diego Conti y presidentes comunales justicialistas de toda la provincia puso en evidencia una realidad que ya no puede ocultarse las comunas entrerrianas atraviesan una crisis económica y política de proporciones alarmantes.
La incorporación de 22 nuevas comunas, lejos de ser acompañada por un fortalecimiento institucional y financiero, se ha convertido en un problema mayúsculo. La marcada caída de la recaudación ha provocado una pérdida cercana al 50% de los ingresos comunales, dejando a las localidades sin recursos suficientes para sostener servicios básicos.
El gobierno provincial, en lugar de asumir su responsabilidad, se ha retirado de la prestación de servicios que le son propios, obligando a las comunas a hacerse cargo de funciones esenciales para garantizar el funcionamiento cotidiano. Este abandono no solo compromete la gestión local, sino que expone a los vecinos a una situación de desprotección inadmisible.
Los intendentes y presidentes comunales son la primera ventanilla de la democracia. Son ellos quienes reciben las demandas de los ciudadanos, quienes deben dar respuestas inmediatas a problemas concretos. Sin embargo, el desgobierno de Rogelio Frigerio ha decidido correrse de los problemas, dejando a las comunas libradas a su suerte.
La falta de plata y la falta de gestión son dos caras de la misma moneda. Cuando Frigerio y su equipo regresen a Buenos Aires, lo que quedará en Entre Ríos será una provincia endeudada, deficitaria y debilitada en todas sus áreas. La política provincial no puede reducirse a un ejercicio de marketing: requiere compromiso real con las necesidades de la gente y con la defensa de la soberanía institucional de cada comuna.
La advertencia lanzada en este encuentro es clara: sin recursos, sin gestión y sin un Estado presente, las comunas entrerrianas corren el riesgo de convertirse en territorios abandonados. La democracia se construye desde abajo, desde la capacidad de cada localidad de atender a sus vecinos. Negar esa responsabilidad es negar la esencia misma del sistema republicano.

