El arroz entrerriano en retroceso: una caída que alerta al campo y a la economía provincial

El arroz entrerriano en retroceso: una caída que alerta al campo y a la economía provincial

 

La campaña 2025/26 dejó un dato preocupante para Entre Ríos: la superficie sembrada con arroz cayó un 19%, lo que equivale a unas 13.000 hectáreas menos respecto del ciclo anterior. El informe difundido por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos confirma lo que los productores venían advirtiendo: la rentabilidad del cultivo se encuentra seriamente comprometida por factores económicos que van desde los costos de insumos hasta la volatilidad de los mercados.
El arroz, históricamente uno de los cultivos emblemáticos de la provincia, enfrenta un escenario complejo. La reducción de superficie no es solo un dato estadístico: implica menos empleo rural, menor actividad en las industrias vinculadas y un impacto directo en las economías regionales. En departamentos como La Paz, Federación y Villaguay, donde el arroz forma parte de la identidad productiva, la caída se traduce en incertidumbre y preocupación.
Los factores que explican este retroceso son múltiples. Por un lado, el aumento de los costos de producción —combustibles, fertilizantes, energía— ha erosionado la rentabilidad. Por otro, la falta de políticas de incentivo y de infraestructura hídrica adecuada limita la capacidad de los productores para sostener el cultivo en condiciones competitivas. A esto se suma la presión de otros cultivos más rentables, que desplazan al arroz en la planificación agrícola.
La caída del 19% debe ser leída como una señal de alarma. No se trata de un ciclo aislado, sino de una tendencia que, de consolidarse, podría poner en riesgo la continuidad del arroz como motor productivo en Entre Ríos. La provincia, que supo ser líder nacional en este cultivo, necesita respuestas urgentes: financiamiento accesible, obras de riego y políticas que reconozcan la importancia estratégica del arroz en la matriz agroindustrial.
El desafío es doble: sostener a los productores en el presente y garantizar la viabilidad del cultivo en el futuro. La caída de superficie sembrada es un síntoma de un problema mayor: la falta de previsibilidad para quienes trabajan la tierra. Si el arroz retrocede, retrocede también una parte de la identidad entrerriana y de su capacidad de generar empleo y desarrollo.

 

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