La administración de Javier Milei afrontó una pérdida de al menos USD 2.748 millones durante septiembre, producto de dos decisiones clave: la eliminación temporal de retenciones a las exportaciones agropecuarias y la intervención directa en el mercado cambiario para contener la suba del dólar.
Por un lado, la medida de retención cero, vigente hasta el 31 de octubre, buscaba incentivar la liquidación de divisas del sector agroexportador. Sin embargo, el resultado fue limitado. De los USD 10.000 millones que se esperaba ingresar, solo se liquidaron unos USD 5.000 millones. Según estimaciones privadas y legislativas, esta política implicó una pérdida fiscal de aproximadamente USD 2.000 millones.
Por otro lado, el ministro de Economía, Luis Caputo, debió vender USD 748 millones de reservas en una sola jornada —el 30 de septiembre— para frenar la escalada del dólar. A pesar del esfuerzo, el tipo de cambio siguió en alza y el mercado reaccionó con desconfianza: los bonos cayeron, el riesgo país se disparó y las reservas del Banco Central se debilitaron.
La suma de ambas decisiones refleja el alto costo de intentar estabilizar el mercado sin medidas estructurales de fondo. Mientras tanto, los inversores esperan señales más claras sobre el rumbo económico y fiscal del Gobierno.
