El caso del policía Mariano Leonel Corvalán, acusado de balear a su pareja Carolina Huck y luego intentar suicidarse, sumó un nuevo capítulo que estremece: minutos después del ataque, Corvalán se tomó una selfie junto a su hija de cinco años y la publicó como historia en WhatsApp con el mensaje: “Papá siempre va a estar con vos”.
La imagen fue subida a las 21:26 del domingo 24 de agosto, apenas dos minutos antes de que Huck enviara un audio a una amiga diciendo que su esposo la había baleado. Ese breve lapso de tiempo se vuelve clave en la reconstrucción judicial de los hechos, y podría incidir en el desarrollo del proceso penal.
Ambos continúan internados en el Hospital Centenario de Gualeguaychú, con pronóstico reservado. Mientras tanto, el fiscal Jorge Gutiérrez solicitó dos medidas fundamentales:
• Pericias psicológicas a la víctima para evaluar secuelas y estrés postraumático
• Cámara Gesell para la menor, testigo directa del hecho
La niña, según familiares, se encuentra en buen estado físico, aunque “lo tiene bloqueado” y “no pregunta” sobre lo ocurrido. La intervención de la Defensora de Niños, Niñas y Adolescentes será clave para autorizar la entrevista especializada.
Este caso, que comenzó como un intento de femicidio, se transforma en un espejo doloroso de las violencias invisibles que atraviesan los vínculos familiares. La selfie, lejos de ser un gesto paternal, se convierte en una pieza simbólica que la Justicia deberá interpretar: ¿mensaje de despedida, manipulación emocional o intento de justificación?
Lo cierto es que detrás de esa imagen hay una historia rota, una mujer herida, una niña marcada, y una sociedad que no puede mirar para otro lado.
