El nuevo aumento de Shell en los combustibles, la nafta premium que supera los $2.000 por litro y la escalada constante de precios que golpea al bolsillo de los argentinos en un contexto de inflación persistente y ajustes impositivos
Shell volvió a aumentar hoy los combustibles en Argentina. La suba, de entre 1% y 2% según el producto, llevó a que la nafta V-Power Premium supere los $2.000 por litro en varias ciudades del país, mientras que la Súper se acerca a los $1.800. Es el tercer incremento en poco más de un mes, y confirma la tendencia de ajustes escalonados que trasladan directamente los costos al consumidor.
El impacto es inmediato: llenar un tanque de 50 litros cuesta entre $90.000 y $100.000, dependiendo del producto elegido. Los aumentos responden a la actualización parcial del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, pero también a la dinámica de un mercado donde las petroleras ajustan precios con frecuencia para sostener márgenes frente a la inflación.
Claves del aumento de hoy:
Fecha: viernes 5 de diciembre de 2025.
Magnitud: entre 1% y 2% en naftas y gasoil.
Valores: V-Power Premium supera los $2.000; Súper cerca de $1.800.
Contexto: tercer aumento en cinco semanas, con inflación en alza.
La ironía es que mientras se habla de “microajustes” para evitar saltos bruscos, la realidad es que los consumidores enfrentan una escalada constante que convierte cada carga de combustible en un gasto significativo. Los descuentos y promociones que ofrecen las petroleras apenas amortiguan el golpe, pero no cambian la tendencia de fondo: el combustible se encarece mes a mes y erosiona el poder adquisitivo.
El aumento de Shell refleja una tensión central: el Estado busca administrar los impuestos para contener la inflación, pero las empresas trasladan rápidamente los costos al surtidor. El resultado es un círculo vicioso donde los automovilistas pagan cada vez más y la confianza en la estabilidad de precios se desvanece.
En definitiva, el nuevo aumento de Shell no es un hecho aislado. Es parte de una dinámica que se repite y que golpea directamente al bolsillo de los argentinos. La nafta premium que supera los $2.000 por litro es más que un número: es el símbolo de una economía donde cada viaje, cada carga y cada movimiento se convierte en un lujo.
