La ciudad de La Paz se prepara para recibir al gobernador en el marco de los actos por el Día de la Independencia, con un desfile cívico-militar que promete ser el centro de atención en Plaza 9 de Julio. La presencia del mandatario provincial busca reafirmar el vínculo institucional y conmemorar una fecha que une al país en valores históricos. Sin embargo, el contexto político local también estará presente — y no precisamente en tono festivo.
Mientras se organiza el acto oficial, una noticia sacudió las filas del justicialismo: la renuncia de Catriel Tonutti a su banca en el Concejo Deliberante, donde presidía el bloque PJ, para asumir al frente de la Secretaría de Industria en la cartera de Desarrollo Económico provincial. El pase generó un fuerte ruido interno, y fue calificado por el concejal Taleb como una “traición”: “Nos cae como un balde de agua fría… llegó el momento y pegó el salto para el otro bando”, expresó sin rodeos.
Lo que debía ser una jornada de unidad y conmemoración se ve atravesada por una tensión política que deja al descubierto fracturas dentro del oficialismo local. El cruce entre lo institucional y lo político adquiere matices incómodos cuando el desfile convive con declaraciones que acusan rupturas, ofertas y acomodos.
La visita del gobernador no sólo se inscribe en el marco del aniversario patrio: también se vuelve simbólica ante una dirigencia local que atraviesa reorganizaciones, pases de bando y redefiniciones. ¿Es el desfile una postal de cohesión provincial? ¿O es apenas una capa ceremonial sobre una escena política que se resquebraja por dentro?
Mientras los vecinos se acercan a la plaza con la esperanza de celebrar la independencia nacional, la política local parece vivir su propio proceso de independencia interna — con banderas ondeando en la plaza, y bandos moviéndose fuera de ella.
