Entre Ríos reglamenta la cadena fitosanitaria con Registros Públicos Obligatorios y Receta Digital Única, un paso hacia la trazabilidad y el control estricto de agroquímicos que revela tanto la urgencia ambiental como la deuda histórica con la salud rural
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Entre Ríos reglamentó la operatividad de la Ley N° 11.178 de Buenas Prácticas, estableciendo un marco de control más estricto para toda la cadena fitosanitaria. La medida incluye Registros Públicos Obligatorios y la implementación de una Receta Digital Única, que alcanzará a importadores, aplicadores, asesores y transportistas de agroquímicos en la provincia.
El anuncio marca un cambio de paradigma: por primera vez se busca garantizar trazabilidad y fiscalización integral en un sector históricamente cuestionado por la falta de controles y por el impacto que los agroquímicos tienen en la salud de las comunidades rurales y en el ambiente.
Claves de la regulación:
Registros Públicos Obligatorios: todos los actores de la cadena fitosanitaria deberán inscribirse y rendir cuentas.
Receta Digital Única: herramienta que permitirá controlar la aplicación de agroquímicos y su trazabilidad.
Ámbito de alcance: importadores, aplicadores, asesores técnicos y transportistas.
Objetivo: mejorar la fiscalización, garantizar buenas prácticas y reducir riesgos ambientales y sanitarios.
La medida llega en un contexto donde los pueblos rurales reclaman desde hace años mayor protección frente al uso indiscriminado de agroquímicos. La Receta Digital Única puede convertirse en un instrumento clave para transparentar procesos y evitar que las aplicaciones se realicen sin supervisión técnica. Sin embargo, la pregunta inevitable es si habrá voluntad política y recursos suficientes para que la norma no quede en el papel.
La ironía es que mientras se habla de “buenas prácticas”, en muchas comunidades todavía se convive con fumigaciones cercanas a escuelas rurales, con falta de insumos básicos en hospitales y con legisladores que miran hacia otro lado. La regulación es un avance, pero también un recordatorio de que el Estado llega tarde a un problema que ya dejó huellas profundas en la salud y en el ambiente.
En definitiva, la reglamentación de la Ley N° 11.178 es un paso necesario y valioso. Pero su éxito dependerá de que los registros y la receta digital no sean solo burocracia, sino herramientas reales de control. Porque en Entre Ríos, donde la tierra y la producción son parte de la identidad, la dignidad de los pueblos rurales exige que la salud y el ambiente estén por encima de cualquier negocio.
