Trabajadores de Casa de la Moneda han encendido las alarmas con una denuncia que sacude los cimientos de la seguridad documental del país. Según informaron, se estaría produciendo una filtración de tecnología clasificada —desarrollada con fondos públicos— hacia empresas privadas, algunas de ellas extranjeras, en medio de un proceso de vaciamiento institucional.
En la planta se habían desarrollado avances tecnológicos de alto nivel, como estampillas para cigarrillos con nanochips que impiden su falsificación, y nuevos chips de seguridad para pasaportes argentinos. Estos desarrollos, fruto del trabajo de técnicos especializados que incluso viajaron a Suiza y Marruecos para adquirir insumos y conocimientos, estarían siendo compartidos de forma irregular con firmas privadas que no participaron en el proceso de investigación ni en la inversión estatal.
La situación se agrava por el contexto de crisis que atraviesa Casa de la Moneda. Bajo la gestión del ministro Federico Sturzenegger, se cerró por decreto la planta de la ex Ciccone en Don Torcuato, se dieron de baja la mayoría de los proyectos vigentes, y se delegaron tareas a través de contrataciones directas. El organismo se encuentra en Procedimiento Preventivo de Crisis, lo que habilita suspensiones y retiros voluntarios, generando un clima de incertidumbre entre los empleados.
En ese marco, algunos gerentes habrían comenzado a suministrar información confidencial a empresas privadas, en lo que se describe como un “canal clandestino”. Un intercambio de correos electrónicos, al que accedieron medios como La Política Online, revela consultas técnicas sobre la ubicación de chips en pasaportes, mencionando fabricantes externos en lugar de Casa de la Moneda. Esto ocurre mientras Renaper —sin contar con la tecnología ni el personal capacitado— intenta producir pasaportes, lo que ya derivó en miles de documentos defectuosos.
Delegados gremiales advierten que esta situación no solo representa una pérdida de soberanía tecnológica, sino también un riesgo para la seguridad nacional. “Lo que ocurre es que Casa de la Moneda es un desgobierno y un caos. Estas personas tienen poder hoy, pero como se quedan sin trabajo, hacen uso y abuso de elementos de alto valor estratégico”, señaló un trabajador.
La denuncia pone en evidencia un conflicto profundo entre el desmantelamiento de capacidades estatales y el avance de intereses privados sobre desarrollos sensibles. La pregunta que queda es: ¿quién controla la tecnología que protege nuestros documentos más importantes?
