Un posible caso de mala praxis está siendo investigado en Gualeguaychú, luego de la muerte de Yair Suárez, un niño de 10 años que falleció el pasado 18 de enero debido a una peritonitis derivada de una apendicitis aguda.
Según el relato de su madre, Miriam Suárez, el niño comenzó a sentir fuertes dolores abdominales el viernes anterior a su fallecimiento. Inicialmente, la madre intentó aliviar los síntomas con manzana rallada y Gatorade, sin sospechar que se trataba de una condición grave. Sin embargo, con el paso de las horas, los síntomas empeoraron y el niño comenzó a vomitar.
El sábado, Miriam decidió llevarlo al Hospital Centenario de Gualeguaychú, donde fue atendido en la guardia pediátrica. La médica que lo recibió observó que el niño estaba agitado, por lo que le administraron suero con Dipirona y un medicamento para el estómago, además de oxígeno. También le realizaron análisis de sangre y placas, que según los médicos no mostraban signos de infección grave, aunque se detectó un principio de neumonía.
Tras recibir medicación y el alta médica, Yair regresó a su casa con indicaciones de tomar amoxicilina y paracetamol y asistir a un control el lunes en el centro de salud de su barrio. Sin embargo, su estado empeoró rápidamente.
Horas después, el niño se desestabilizó repentinamente, mostrando rigidez corporal y dificultad para respirar. Su madre, con ayuda de vecinos y familiares, lo trasladó nuevamente al hospital. En el camino, Yair sufrió espasmos y dejó de respirar.
Al llegar al hospital, ingresó sin pulso y los médicos intentaron reanimarlo durante 50 minutos, pero no lograron salvarlo. La autopsia determinó que la causa de muerte fue una sepsis provocada por la evolución de la peritonitis.
