La auto convocatoria de enfermeros en ocho ciudades entrerrianas, con apoyo de médicos, como símbolo de la lucha por salarios dignos y estabilidad laboral frente a la precarización de suplentes y la indiferencia institucional

La auto convocatoria de enfermeros en ocho ciudades entrerrianas, con apoyo de médicos, como símbolo de la lucha por salarios dignos y estabilidad laboral frente a la precarización de suplentes y la indiferencia institucional

Este viernes, a las 18 horas, enfermeros de Colón, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Gualeguay, La Paz, Villaguay, Feliciano, Paraná y Chajarí se auto convocaron en las plazas principales de cada ciudad. El reclamo, acompañado por médicos, se centra en dos puntos esenciales: mejoras salariales y la reestructuración de la estabilidad laboral de los suplentes, quienes hoy sostienen gran parte del sistema de salud en condiciones precarias.
La protesta no es un hecho aislado. Es la expresión de un sector que, pese a ser columna vertebral del sistema sanitario, sigue relegado en reconocimiento económico y en estabilidad laboral. Los enfermeros, que estuvieron en la primera línea durante la pandemia y que cada día sostienen la atención en hospitales y centros de salud, hoy deben salir a la calle para exigir lo que debería ser un derecho básico: un salario digno y un trabajo estable.
Claves de la convocatoria:
este viernes se realizo a las 18 horas.
Ciudades: Colón, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Gualeguay, La Paz, Villaguay, Feliciano, Paraná y Chajarí.
Actores: personal de enfermería, con apoyo de médicos.
Reclamos: mejoras salariales y estabilidad laboral para suplentes.
La ironía es que mientras se multiplican discursos oficiales sobre la importancia de la salud pública, quienes la sostienen deben organizarse por fuera de las estructuras sindicales y estatales para ser escuchados. La auto convocatoria es, en sí misma, un mensaje: los enfermeros no esperan ya que alguien los represente, deciden representarse a sí mismos.
El reclamo también desnuda una contradicción: el Estado exige compromiso y vocación a los trabajadores de la salud, pero les ofrece sueldos insuficientes y contratos inestables. La precarización de suplentes es un síntoma de un sistema que se sostiene en la fragilidad de quienes lo hacen funcionar.
En definitiva, la protesta de este viernes es más que un reclamo sectorial. Es un llamado de atención sobre la dignidad laboral, sobre la necesidad de reconocer a quienes cuidan la vida y sobre la urgencia de construir un sistema de salud que no se apoye en la precariedad. Los enfermeros y médicos que se auto convocaron en las plazas entrerrianas nos recuerdan que la salud no puede esperar, y que la dignidad de quienes la sostienen tampoco.

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