Las intensas precipitaciones registradas entre el lunes y martes en la región del río Uruguay dejaron acumulados extraordinarios que superaron los 180 milímetros en algunos puntos del departamento de Paysandú, frente a la ciudad entrerriana de Colón. El fenómeno, que afectó tanto a Argentina como a la vecina República Oriental del Uruguay, comienza a reflejarse en el comportamiento de los cursos de agua, generando preocupación por la crecida de afluentes.
En un establecimiento rural cercano al campo de Andrés Pérez, sobre la ruta 4, se contabilizaron 180 milímetros en dos jornadas: 100 el lunes y 80 el martes. En el vivero Santana de la multinacional UPM, se registraron 151 milímetros en total, mientras que en Guichón, los datos del Inumet marcaron 92 milímetros hasta la mañana del martes. Otro punto crítico fue el puente Canutillo, sobre el arroyo Quebracho, donde se acumularon 80 milímetros hasta las 11 horas.
El impacto de estas lluvias ya se observa en el río Queguay, que alcanzó los 6,54 metros en el puente de la ruta 3, muy por encima de su nivel normal de 1,40 metros. El ascenso continúa y se espera que el caudal siga aumentando en las próximas horas, dado que aún resta que llegue la masa de agua caída en las zonas altas de la cuenca.
La magnitud de las precipitaciones pone en alerta a las comunidades ribereñas, que conocen de cerca las consecuencias de las crecidas del Uruguay y sus afluentes. El fenómeno no solo afecta la infraestructura rural y urbana, sino que también compromete la producción agropecuaria y la vida cotidiana de miles de familias.
La situación evidencia la vulnerabilidad de la región frente a eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes y vinculados a la variabilidad climática global. El monitoreo constante de los niveles de agua y la coordinación entre autoridades locales y nacionales resultan claves para prevenir emergencias mayores.
