La Justicia de Nogoyá allanó una comuna por presunto peculado y encontró lo que muchos vecinos sospechaban: materiales de construcción que deberían estar destinados a obras públicas, pero que aparecieron en domicilios privados. Ladrillos, hierros, chapas de zinc y hasta un celular que ahora será peritado. Todo un inventario que parece más propio de un corralón personal que de una institución comunal.
El delito de peculado, ese viejo conocido que consiste en apropiarse de bienes públicos, vuelve a poner en evidencia la fragilidad de la confianza ciudadana. Mientras tanto, los discursos sobre transparencia y gestión eficiente se desmoronan frente a la imagen de materiales apilados en patios particulares.
Información que llega a Digital Top: la Justicia allanó una comuna de Nogoyá por presunto peculado y secuestró materiales que deberían estar destinados a obras públicas.
La ironía es que, en medio de este escándalo, los representantes políticos del departamento parecen practicar el arte del silencio. Senadores y diputados brillan por su ausencia, como si el problema no les rozara. Quizás estén demasiado ocupados en debates abstractos, mientras en su propio territorio la Justicia tiene que entrar con órdenes de allanamiento para descubrir lo obvio.
La pregunta es incómoda pero necesaria: ¿dónde están los legisladores de La Paz y Nogoyá cuando la institucionalidad se desmorona? Porque mientras ellos se esconden detrás de la retórica, la Justicia hace el trabajo que la política debería haber prevenido.
En definitiva, lo que se encontró en los allanamientos no son solo materiales de construcción: son los ladrillos de la desconfianza, las chapas del descrédito y el cemento de la indignación ciudadana.
