La Marcha por la Memoria volvió a recorrer las calles de Paraná con la fuerza de un reclamo que no se extingue: el “Nunca Más” como compromiso colectivo frente al horror de la dictadura y la amenaza del negacionismo. Cada consigna, cada bandera y cada voz que se alzó recordó que la democracia se sostiene en la verdad, la justicia y la defensa irrestricta de los derechos humanos.
La movilización no fue solo un acto de memoria, sino también una advertencia: las heridas del pasado no pueden ser relativizadas ni borradas. Paraná, como tantas ciudades del país, renovó su juramento de mantener viva la memoria de los desaparecidos y de exigir justicia frente a los crímenes de lesa humanidad.
En tiempos donde algunos intentan sembrar dudas o minimizar el dolor histórico, la sociedad entrerriana respondió con claridad: la memoria no es negociable, la justicia no prescribe y el “Nunca Más” es un mandato ético que atraviesa generaciones.
