La Secretaría de Energía confirmó este lunes un incremento del 0,53 % en el precio del gas mayorista, que comenzará a aplicarse a los consumos realizados a partir de enero de 2026.
El ajuste, aunque moderado en términos porcentuales, tendrá impacto directo en las tarifas finales que pagan los usuarios residenciales y comerciales, ya que forma parte del nuevo esquema de subsidios que impulsa el Gobierno para reordenar el sistema energético y reducir el peso fiscal de la asistencia estatal.
Contexto del aumento
El incremento se inscribe en la política oficial de segmentación de subsidios, que busca que los hogares de mayores ingresos paguen tarifas más cercanas al costo real del servicio.
El Gobierno sostiene que la medida es necesaria para garantizar la sustentabilidad del sistema energético y evitar distorsiones en la cadena de producción y distribución.
Aunque el porcentaje parece bajo, se suma a otros ajustes previstos en electricidad y transporte, lo que genera preocupación por el efecto acumulativo en el bolsillo de los consumidores.
Impacto esperado
Usuarios residenciales: verán reflejado el aumento en las boletas de gas a partir de febrero, cuando se liquiden los consumos de enero.
Comercios e industrias: también deberán absorber el ajuste, lo que podría trasladarse a precios de bienes y servicios.
Subsidios: el esquema prevé una reducción progresiva de la asistencia estatal, con el objetivo de que el gasto público en energía sea más eficiente.
Reacciones
Especialistas advierten que, aunque el aumento es leve, se da en un contexto de inflación persistente y caída del poder adquisitivo, por lo que cualquier ajuste en servicios esenciales genera tensión social. Organizaciones de consumidores ya anticiparon que seguirán de cerca la evolución de las tarifas y reclamarán mayor transparencia en la aplicación de los subsidios.
