La Justicia confirmó el procesamiento de dos médicos acusados de haber sustraído propofol, un potente anestésico de uso hospitalario, para su presunto consumo en fiestas privadas. La decisión judicial marca un avance en una causa que expone la vulnerabilidad en el manejo de medicamentos de alta complejidad y riesgo.
El propofol, utilizado en procedimientos quirúrgicos por su capacidad de inducir sedación profunda, está bajo estrictos controles debido a su potencial abuso y a los riesgos letales que implica fuera del ámbito médico. Según la investigación, los profesionales habrían desviado dosis de manera irregular, configurando un delito contra la salud pública y el patrimonio hospitalario.
La causa se inscribe en un contexto más amplio de alerta institucional por el desvío de anestésicos y opioides, que en los últimos meses generó investigaciones en distintos hospitales del país. El procesamiento de los médicos refuerza la necesidad de revisar protocolos de seguridad y trazabilidad de insumos críticos.
El expediente judicial continuará con la recolección de pruebas y testimonios, mientras se evalúa la responsabilidad penal de los acusados y las posibles sanciones administrativas en el ámbito profesional.
