“Reclamo bajo agua: 130 despedidos, 130 razones”

“Reclamo bajo agua: 130 despedidos, 130 razones”

 

La lluvia no detuvo la bronca. Frente a la Municipalidad de Concordia, los trabajadores municipales iniciaron la movilización por los 130 despidos que golpean a familias enteras. El reclamo se hace bajo agua, pero con la dignidad en alto: porque cuando se pierde el trabajo, no hay paraguas que alcance.
El intendente habla de “ordenar las cuentas”, pero el orden parece consistir en desordenar vidas. Los despedidos no son números en una planilla: son quienes sostienen el funcionamiento diario de la ciudad. Son los que barren, atienden, gestionan, y hoy se ven obligados a levantar pancartas en lugar de herramientas.
La ironía es brutal: mientras se recorta a los que menos tienen, se multiplican los discursos de transparencia y sensibilidad social. ¿Sensibilidad? ¿Dónde? ¿En qué cálculo frío cabe la angustia de 130 hogares?
La movilización bajo la lluvia es más que un gesto: es símbolo de resistencia. Porque el agua moja, pero también limpia. Limpia la mentira de que estos despidos son inevitables. Limpia la idea de que el trabajador es descartable. Limpia la soberbia de quienes creen que gobernar es ajustar.
Hoy Concordia no protesta por capricho: protesta por supervivencia. Y cada gota que cae sobre las cabezas de los municipales es un recordatorio de que la dignidad no se negocia.

 

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