Título sugerido: Jubilados en la mira: el ajuste silencioso que amenaza la mitad de sus pensiones

Título sugerido: Jubilados en la mira: el ajuste silencioso que amenaza la mitad de sus pensiones

En medio de un ajuste fiscal sin precedentes, miles de jubilados podrían ver recortadas sus pensiones hasta en un 50% sin recibir aviso previo. La medida, amparada por normativas vigentes, se aplica en casos de embargos por deudas con cooperativas o pensiones alimenticias, y ha encendido las alarmas entre asociaciones previsionales y defensores de los adultos mayores. Aunque la ley establece que las pensiones son, en principio, inembargables, el artículo 134 de la Ley 100 de 1993 permite excepciones que habilitan descuentos de hasta la mitad del haber jubilatorio. Lo más preocupante es que estos recortes pueden ejecutarse sin notificación directa al titular, lo que deja a muchos jubilados en situación de vulnerabilidad extrema. La reforma previsional impulsada por el gobierno aún no ha entrado en vigor, pero la Ley 2381 de 2024 ya marca un nuevo rumbo para el sistema de pensiones. Bajo este esquema, Colpensiones será la única entidad encargada de administrar los haberes, mientras que los fondos privados operarán únicamente el componente complementario de ahorro individual. Sin embargo, esta reorganización no modifica las reglas de embargo, que siguen vigentes y activas. El impacto social es devastador. En un país donde más del 60% de los jubilados percibe ingresos por debajo de la canasta básica, cualquier recorte representa una amenaza directa a la subsistencia. La posibilidad de perder la mitad de la pensión sin previo aviso no solo vulnera derechos adquiridos, sino que instala un clima de incertidumbre y desprotección entre quienes han dedicado décadas al trabajo formal. Organizaciones como la Defensoría de la Tercera Edad advierten que esta situación configura una “crisis humanitaria silenciosa”. La falta de información clara, la ausencia de mecanismos de defensa accesibles y la opacidad en la ejecución de embargos profundizan el aislamiento económico y emocional de los adultos mayores. En este contexto, se vuelve urgente revisar el marco legal vigente, garantizar la transparencia en los procesos de descuento y establecer canales de comunicación efectivos entre el Estado y los beneficiarios. Porque detrás de cada recorte hay una historia de esfuerzo, y detrás de cada pensión, una vida que merece respeto y dignidad.

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