Troncoso sobre paritarias, reordenamiento y acuerdos políticos: “La lapicera tiene que materializar lo que la gente quiere”

Troncoso sobre paritarias, reordenamiento y acuerdos políticos: “La lapicera tiene que materializar lo que la gente quiere”

 

 

El ministro de Gobierno y Trabajo, Manuel Troncoso, dice que “la lapicera tiene que materializar lo que la gente quiere”. En ese trazo se condensa el dilema del oficialismo entrerriano: sostener gobernabilidad, contener la crisis social y redefinir alianzas en el tablero electoral.

El anuncio de un bono de $50.000 para trabajadores activos y $25.000 para pasivos durante tres meses es una respuesta urgente ante una situación crónica. En palabras del propio Ejecutivo, no es una mejora salarial, sino un alivio. Algo que mitiga, pero no transforma. La inflación corroe, los ingresos caen, y el Estado distribuye oxígeno sin aire.

Troncoso insiste en que no hay recorte, sino reordenamiento. Hacienda “afina el lápiz”, pero lo que se afina también es la paciencia social. Sin despidos, sin ajuste, con paritarias sostenidas. ¿Es posible hacer equilibrio entre rigor fiscal y sensibilidad social? ¿O estamos ante una economía de transición que posterga definiciones más profundas?

Pero hay otra nota que suena con más fuerza: la política. El ministro abre la puerta a un acuerdo con La Libertad Avanza, en nombre de un objetivo superior: evitar el regreso del kirchnerismo. Lo plantea como un límite, como un punto de inflexión. ¿Es ese el verdadero norte del gobierno provincial? ¿La ampliación electoral sin mirar ideologías? ¿Qué identidad conserva un frente cuando el pacto se basa en lo que no quiere ser, más que en lo que es?

Los desafíos estructurales enumerados por Troncoso —déficit de la Caja de Jubilaciones, obra pública endeudada, reforma política en marcha— muestran la complejidad del contexto. Más del 80% del presupuesto va a salarios y jubilaciones. El margen para gobernar se estrecha. La lapicera, esa metáfora del poder político, escribe cada vez más sobre papel económico mojado.

Pero el verdadero riesgo no está solo en la contabilidad o en las alianzas. Está en que la gente no vea ni reordenamiento ni bono ni pacto como señales de mejora, sino como gestos de supervivencia. La política no debe solo elegir “los mejores candidatos”, como dice Troncoso. Debe demostrar que tiene un proyecto. Y que ese proyecto incluye algo más que evitar volver atrás: debe ofrecer algo por lo que valga la pena avanzar.

 

 

 

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