En la tarde de ayer, un vecino sufrió una caída en el baño del polideportivo local, tras salir de la pileta y encontrarse con un piso peligrosamente mojado. El accidente, que terminó con traslado en ambulancia y atención hospitalaria, expone una realidad preocupante: la ausencia de medidas básicas de seguridad en un espacio público que cobra una cuota mensual a las familias.
No hay seguro, no hay botiquín, no hay vendas. Apenas la buena voluntad de las trabajadoras que auxiliaron con lo que tenían a mano. La atención médica posterior fue correcta y merece reconocimiento, pero lo ocurrido no debería depender de la suerte de no haberse quebrado ni de la improvisación de quienes ayudan.
La responsabilidad es del municipio. Un simple piso antideslizante en los baños, junto con un botiquín mínimo, podría prevenir futuros accidentes y garantizar que el polideportivo sea un espacio seguro y digno. La comunidad paga por un servicio que debe estar a la altura, no por un riesgo innecesario.
Este hecho debe ser un llamado de atención: la prevención no es un lujo, es una obligación. Que se tomen cartas en el asunto para que nadie más tenga que pasar por lo mismo.
