Contra viento y marea: la caravana del óxido
Contra viento, marea… y hasta recursos de amparo. Los Amigos del Óxido volvieron a demostrar que la amistad y la solidaridad rugen más fuerte que cualquier obstáculo. Más de 80 vehículos atravesaron la ciudad, autos y camionetas que le dieron un brillo especial a un evento que, año tras año, se convierte en tradición.
Claro, este año hubo quienes decidieron poner “piedras en el camino”: dos personas que, desde la comodidad de sus casas a 300 metros del polideportivo, presentaron un recurso de amparo para impedir que se realizara allí. Parece que la solidaridad molesta cuando estaciona cerca. Y el intendente, con muy poca noción de lo que significa para una ciudad turística recibir autos de otras provincias y hasta países limítrofes, decidió prohibirlo.
Como si fuera poco, el kartódromo de La Paz también se negó a colaborar pero cuando ellos quieren hacer algo piden al pueblo que lo apoyen pero ellos se niegan a colaborar
. El egoísmo, parece, tiene más combustible que los motores. Pero los Amigos del Óxido no se detuvieron: hicieron su caravana igual, porque su objetivo no es competir ni figurar, sino juntar alimentos para instituciones sin fines de lucro.
Mañana, los motores volverán a rugir y se esperan más de 2.000 personas. Una multitud que confirma lo obvio: la solidaridad puede más que cualquier recurso de amparo, más que cualquier negativa, más que cualquier intento de apagar la chispa.
