Miguel Angel Pichetto expreso en sus redes que el futuro de YPF y, con él, el de la Argentina, estuvo en riesgo cuando el actual gobierno incluyó en la Ley Bases la posibilidad de volver a privatizar la empresa. La mayoría de los diputados rechazó esa iniciativa y el Ejecutivo terminó retirándola. No fue un episodio menor: se trató de una pulseada sobre el rumbo energético y la soberanía nacional.
En un mundo marcado por la guerra y la volatilidad del precio del petróleo, nuestro país tiene la oportunidad de ocupar un lugar de privilegio. La energía es poder, desarrollo y estabilidad. Por eso, más allá de discursos rimbombantes y adjudicaciones de triunfos, lo que realmente importa es sostener políticas coherentes y de continuidad.
La historia de YPF refleja las tensiones de la Argentina: privatizaciones, estatizaciones, disputas ideológicas. Hoy, más que nunca, se necesita una mirada pragmática y responsable, capaz de garantizar que la empresa sea motor de crecimiento y no rehén de coyunturas. La oportunidad está frente a nosotros; el desafío es no desperdiciarla.
