En la noche del 24 de octubre, un menor de 13 años se extravió en zona rural, entre monte y caminos vecinales hacia El Durazno, Departamento Villaguay. La respuesta fue inmediata: se activó un operativo de búsqueda que involucró a múltiples comisarías, divisiones de seguridad, brigadas interdepartamentales y bomberos voluntarios.
Tras horas de rastrillaje bajo condiciones climáticas adversas, el menor fue localizado en buen estado de salud a las 7:30 de la mañana. El hallazgo no fue casual: fue el resultado de una acción articulada, profesional y comprometida, que puso en juego recursos humanos, conocimiento territorial y vocación de servicio.
Este tipo de intervenciones nos recuerdan que la ruralidad también exige presencia estatal, capacidad de respuesta y redes solidarias. Que no hay distancias ni geografías que justifiquen el abandono. Y que cuando las instituciones actúan con coordinación y sensibilidad, el Estado deja de ser una abstracción y se convierte en cuidado concreto.
Hoy, la vida de un niño fue protegida. Que ese gesto nos convoque a sostener políticas públicas que lleguen a cada rincón, sin excepción.
