La investigación federal que culminó con los allanamientos realizados en Paraná la semana pasada permitió desbaratar una nueva estructura narco encabezada por Daniel “Tavi” Celis, actualmente detenido en la Unidad Penal por causas anteriores vinculadas al narcotráfico y un asalto. El fiscal federal Leandro Ardoy tomó declaración a los once imputados, y se aguarda la resolución procesal del juez Leandro Ríos.
Según la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía, Celis operaba como abastecedor de múltiples puntos de venta de estupefacientes en la zona oeste de la ciudad. Aunque se estima que controlaba entre 15 y 20 kioscos, la investigación se centró en demostrar el funcionamiento de algunos de ellos para consolidar la causa federal. En paralelo, se sumaron evidencias provenientes de causas por narcomenudeo instruidas en la justicia provincial.
A pesar de que no se encontraron drogas en su poder ni comunicaciones incriminatorias, los investigadores registraron sus movimientos durante las salidas socio familiares autorizadas por el penal, constatando encuentros en domicilios no permitidos y vinculados a la actividad ilícita.
Entre los principales colaboradores se encuentra su hijo, Teuco Celis, señalado como responsable del transporte y resguardo de la droga, además de ser quien retiraba a su padre del penal cada domingo. La pareja de Celis, Rita Espíndola, fue identificada como administradora del dinero de la organización; en su domicilio se secuestraron más de diez millones de pesos y cocaína.
La banda también incluía a dos compañeros de pabellón de Celis: Pablo Ruiz Díaz y Carlos Correa, quienes habrían involucrado a sus respectivos familiares en la logística del narcotráfico. Ruiz Díaz, a punto de recuperar la libertad, perdió ese beneficio tras ser imputado. Su esposa, embarazada, recibió prisión domiciliaria. Correa, por su parte, habría comprometido a su hijo y a su pareja, Roxana Martínez, quien se encontraba bajo libertad condicional por una condena previa por narcomenudeo.
Uno de los aspectos más graves de la investigación fue el uso de menores. El 27 de marzo, personal de la División 911 detuvo a una adolescente de 14 años en calle Laprida con 134 dosis de cocaína y 1,2 kilos de marihuana. La joven fue posteriormente encontrada en uno de los domicilios allanados por esta causa.
Finalmente, se destacó la participación de Nicolás Daniel Lencina, de 32 años, quien ostentaba bienes de alto valor y una vivienda notoriamente superior al entorno barrial. Lencina fue condenado en 2010 por el homicidio de Leandro Fornero en el Parque Urquiza, cuando aún era menor de edad.
La causa continúa en etapa de instrucción, y se espera que la justicia federal defina las medidas procesales correspondientes en los próximos días. El caso expone una red compleja que operaba desde el sistema penitenciario, con ramificaciones familiares y el uso de menores en actividades delictivas.
