El lunes de la semana pasada, una empleada de cocina del Hospital 9 de Julio fue internada tras sufrir una intoxicación por productos de limpieza utilizados en su área de trabajo. El cuadro fue grave: permaneció hospitalizada durante cinco días. Según trascendidos, otra persona también habría sido afectada por el mismo químico, aunque recibió el alta médica el mismo día. Personal de enfermería también habría manifestado síntomas compatibles con exposición a sustancias irritantes.
Lo que agrava la situación no es solo el uso del producto, sino la reacción institucional: desde el propio hospital se le habría sugerido a la trabajadora que no realizara el descargo correspondiente ante el seguro laboral o la ART. Si esto se confirma, estaríamos ante una omisión grave que vulnera derechos laborales básicos y expone una cultura de silenciamiento que no puede tolerarse en espacios públicos de salud.
¿Con qué se limpia un hospital donde hay pacientes con problemas respiratorios?
La pregunta no es retórica. Es urgente. ¿Qué protocolo se sigue para la limpieza de áreas sensibles como cocina, pasillos, salas de internación? ¿Quién autoriza el uso de productos químicos que pueden afectar la salud
