Lo que ocurrió anoche en La Paz no es un hecho aislado. Es el síntoma de una enfermedad que se propaga sin freno: la inseguridad. Una funcionaria policial fue atacada por tres encapuchados, arrastrada a un descampado, golpeada y despojada de su arma reglamentaria y su celular. ¿Qué más hace falta para que reaccionen los que gobiernan?
La policía está sola. Sin respaldo, sin protección, sin garantías. Mientras los funcionarios se pasean con custodia, los jueces dictan resoluciones desde sus despachos blindados y los fiscales se esconden detrás de expedientes, los agentes patrullan las calles expuestos, vulnerables, desprotegidos . ¿Quién cuida a los que nos cuidan?
La justicia en La Paz se ha convertido en una máquina de liberar delincuentes. La policía detiene, investiga, arriesga su vida. Pero los tribunales abren sus puertas como si fueran un shopping: entran por un lado, salen por el otro, sonrientes, como si fueran víctimas de una injusticia. ¿Hasta cuándo vamos a tolerar que los que cometen delitos sean tratados con más consideración que quienes los enfrentan?
Los vecinos están hartos. La policía está agotada. Y los delincuentes, empoderados. Porque saben que el sistema los protege más que a sus víctimas. Porque saben que los jueces y fiscales miran para otro lado. Porque saben que el gobierno local y provincial solo actúa cuando hay cámaras, pero no cuando hay sangre.
¿Esperamos que muera un policía para reaccionar? ¿Esperamos que una familia entierre a su hijo para que alguien se digne a revisar un expediente? ¿Esperamos que la violencia nos explote en la cara para dejar de hablar de “garantías” y empezar a hablar de justicia?
Los funcionarios tienen custodia. Los jueces tienen custodias Los fiscales tienen oficinas seguras. Pero los policías tienen que enfrentar la calle, solos, con un chaleco y una pistola que puede terminar en manos de un delincuente. que si dispara en cervicio la justicia le inicia un sumario al policia pero al delincuente le piden disculpas por las molestias ¿Dónde está el Estado?
La comunidad de La Paz exige respuestas. Exige que se termine con la impunidad. Exige que los jueces y fiscales dejen de proteger a los violentos y empiecen a proteger a los ciudadanos. Exige que el gobierno deje de mirar encuestas y empiece a mirar la realidad.
Porque si no defendemos a quienes nos defienden, estamos condenados. Porque si no exigimos justicia, estamos entregados. Y porque si no reaccionamos ahora, mañana puede ser demasiado tarde.
