El anuncio del gobernador Rogelio Frigerio sobre la implementación de créditos hipotecarios en Entre Ríos generó una inmediata reacción del sindicalismo estatal. Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), su secretario general Oscar Muntes calificó la propuesta como “inaccesible” para la mayoría de los trabajadores.
Muntes fundamentó su postura en un diagnóstico alarmante: el 73% de los empleados públicos arrastra deudas, mientras que un 42% se encuentra en estado crítico, destinando prácticamente la totalidad de su salario a cubrir gastos básicos de subsistencia. “Hoy los trabajadores no piensan en hipotecarse para acceder a una vivienda, piensan en cómo sobrevivir”, remarcó.
El dirigente sindical planteó que la iniciativa oficial desconoce la realidad económica de los empleados estatales, quienes enfrentan salarios deteriorados por la inflación y un creciente endeudamiento con bancos, tarjetas y financieras. En ese contexto, los créditos hipotecarios aparecen como una herramienta lejana, más vinculada a un sector reducido que puede cumplir con los requisitos de acceso.
La crítica de ATE se suma a un clima de tensión social marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la falta de respuestas estructurales a la crisis habitacional. Para Muntes, el problema no se resuelve con anuncios de difícil alcance, sino con políticas que garanticen salarios dignos, paritarias reales y programas de vivienda accesibles.
El contraste entre el discurso oficial y la realidad sindical expone una brecha que atraviesa a la provincia: mientras el Gobierno busca mostrar gestión con medidas de impacto, los trabajadores denuncian que esas soluciones no llegan a quienes más lo necesitan.
La discusión sobre los créditos hipotecarios se convierte así en un nuevo capítulo de la disputa entre el oficialismo y el sindicalismo, donde lo que está en juego es mucho más que un instrumento financiero: es la posibilidad de que los trabajadores entrerrianos accedan a un derecho básico como la vivienda, sin que la deuda se convierta en una condena.
