La provincia de Entre Ríos atraviesa un momento de máxima tensión institucional y climática. En la misma jornada en que el gobernador Rogelio Frigerio firmó el decreto que declara la emergencia hídrica por 180 días corridos, el director de Defensa Civil, Oscar Díaz Bertozzi, presentó su renuncia.
Consultado sobre los motivos de su salida, el funcionario fue escueto: “Solo discrepancias”, respondió, sin dar mayores precisiones. La renuncia se produce en un contexto particularmente sensible, ya que apenas una semana atrás el propio Frigerio había encabezado la puesta en funciones del Centro de Comando y Gestión para el fenómeno de El Niño, una herramienta clave para coordinar recursos ante crecidas, inundaciones y tormentas severas.
Díaz Bertozzi venía sosteniendo un perfil público activo, con declaraciones técnicas que advertían sobre la elevada probabilidad de que El Niño impacte con fuerza en la región. En junio hablaba de un 99% de probabilidad de ocurrencia, aunque sin precisar intensidad. Ya en julio, su diagnóstico se volvió categórico: “Ahora hay un 99% de probabilidades de que ocurra El Niño y con mucha intensidad”, proyectando riesgos hasta febrero de 2027.
El decreto de emergencia hídrica, publicado en el Boletín Oficial, habilita a los Ministerios a encarar trabajos prioritarios como limpieza de canales, reparación de defensas costeras y puesta a punto de estaciones de bombeo. Sin embargo, aclara que la medida no constituye una vía para apartarse de los procedimientos ordinarios de contratación pública, un detalle que busca despejar sospechas de discrecionalidad.
La salida de Díaz Bertozzi deja un vacío en un área estratégica justo cuando la provincia necesita coordinación y liderazgo técnico. Por ahora, trascendió que el coordinador del Ministerio asumirá provisoriamente la conducción de Defensa Civil, mientras se define quién ocupará el cargo de manera definitiva.
La renuncia, sumada a la declaración de emergencia, expone las tensiones internas en el Gobierno provincial y abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta frente a un fenómeno climático que amenaza con poner a prueba la infraestructura, la gestión y la resiliencia de las comunidades entrerrianas.
