El sector textil argentino atraviesa una de sus peores crisis en años. Según datos recientes, 380 empresas cerraron sus puertas y se perdieron 11.500 puestos de trabajo, como consecuencia de la caída del consumo interno y el récord de importaciones que afecta a la industria nacional.
Desde la Fundación ProTejer alertaron que el ingreso masivo de productos textiles del exterior, sumado a la baja en la demanda local, está generando un desplome en la producción y una desarticulación de la cadena de valor. La situación impacta especialmente en las pequeñas y medianas empresas, que no pueden competir con los precios de la mercadería importada.
Factores que agravan la crisis:
• Caída del poder adquisitivo y menor consumo de indumentaria.
• Aumento de las importaciones textiles, que alcanzaron niveles históricos.
• Falta de políticas de protección para la industria nacional.
• Dificultades para acceder a financiamiento y sostener el empleo.
Desde el sector reclaman medidas urgentes para frenar el deterioro, como la implementación de licencias no automáticas, incentivos a la producción local y líneas de crédito para sostener a las PyMEs.
