El propio Gobierno nacional admitió que, desde la disolución del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), no se licitó ninguna obra de agua en Entre Ríos. La revelación expone un vacío de gestión en un área crítica para la provincia, justo en un contexto de emergencia hídrica y de creciente vulnerabilidad frente al fenómeno de El Niño.
La falta de licitaciones implica que proyectos esenciales para garantizar el acceso al agua potable, mejorar redes de distribución y ampliar sistemas de saneamiento quedaron paralizados. Municipios y comunas que dependían de la asistencia nacional para obras de infraestructura básica se encuentran ahora sin respaldo, obligados a enfrentar con recursos propios problemas que exceden su capacidad financiera.
La decisión de disolver el ENOHSA, organismo que durante años canalizó fondos y programas para obras hídricas en todo el país, se tradujo en Entre Ríos en una ausencia total de licitaciones. Esto significa que no hay nuevos proyectos en marcha ni adjudicaciones que permitan avanzar en la mejora de servicios esenciales.
El contraste es evidente: mientras la provincia declaró la emergencia hídrica por 180 días, el Gobierno nacional reconoce que no ha impulsado ninguna obra en el territorio entrerriano. La combinación de ambos factores genera un escenario de riesgo para comunidades que dependen de defensas costeras, estaciones de bombeo y sistemas de drenaje para enfrentar crecidas e inundaciones.
La falta de licitaciones no solo es un dato administrativo: es un síntoma de la desarticulación institucional que deja a Entre Ríos sin herramientas para enfrentar uno de los desafíos más urgentes de su historia reciente. El agua, recurso vital y estratégico, se convierte en el epicentro de una crisis que desnuda la distancia entre las necesidades provinciales y las decisiones nacionales.
