El Gobierno de Javier Milei consiguió este miércoles un nuevo avance legislativo al obtener el dictamen de comisión para el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Con el respaldo de La Libertad Avanza (LLA) y bloques dialoguistas, el oficialismo firmó el despacho que habilita el tratamiento en el recinto el próximo 26 de agosto, tras una jornada marcada por la tensión política y el debate económico.
La iniciativa, que introduce dos modificaciones técnicas menores, busca consolidar el esquema de independencia del Banco Central y adecuar su funcionamiento al programa económico libertario. En términos prácticos, el proyecto refuerza la prohibición de financiar al Tesoro, redefine las atribuciones del directorio y establece nuevas condiciones para la emisión monetaria, en línea con la política de “emisión cero” que el Gobierno sostiene desde su llegada.
Durante la reunión de comisión, economistas afines al oficialismo expusieron en defensa del proyecto, argumentando que la reforma es necesaria para garantizar la estabilidad monetaria y evitar la repetición de ciclos inflacionarios. “El Banco Central debe dejar de ser una caja política y convertirse en un organismo técnico”, sostuvo uno de los especialistas invitados, sintetizando la visión del Ejecutivo.
Sin embargo, el debate no estuvo exento de conflictos. Los representantes de Unión por la Patria se retiraron de la sesión tras denunciar que el dictamen se firmó sin respetar los tiempos reglamentarios y sin incorporar observaciones sobre el impacto institucional de la reforma. Desde ese espacio advirtieron que el proyecto “vacía de funciones” al BCRA y “abre la puerta a una dolarización encubierta”.
La tensión también se trasladó al plano político. Mientras el oficialismo celebró el dictamen como un paso clave para profundizar su programa económico, los bloques opositores alertaron sobre el riesgo de concentrar poder en el Ejecutivo y debilitar los mecanismos de control sobre la política monetaria.
El proyecto se inscribe en la estrategia del Gobierno de avanzar hacia un esquema de autonomía plena del Banco Central, que acompañe la reducción del gasto público y la liberalización del mercado financiero. En ese sentido, la reforma de la Carta Orgánica se convierte en una pieza central del engranaje institucional que Milei busca consolidar para sostener su modelo económico.
La sesión del 26 promete ser intensa: el oficialismo confía en reunir los votos necesarios para aprobar la reforma, mientras la oposición prepara una ofensiva discursiva centrada en la defensa del rol histórico del BCRA como garante de la estabilidad y regulador del sistema financiero.
Más allá de los tecnicismos, el debate sobre la Carta Orgánica del Banco Central trasciende lo económico: es una discusión sobre el modelo de Estado que la Argentina quiere construir. Un Estado que interviene para equilibrar o uno que se retira para dejar actuar al mercado. En esa tensión se juega buena parte del rumbo político y económico de los próximos años.
