Durante el primer semestre de 2025, los supermercados de Mendoza registraron ventas por $585.783 millones, apenas un 0,5% más que en el mismo período de 2024. Sin embargo, al ajustar por inflación, la caída respecto a 2023 fue del 10,9%, lo que representa una pérdida de $71.717 millones en términos reales.
El informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en datos del INDEC y del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), revela que el consumo sigue estancado, con fuertes retrocesos en rubros esenciales como productos de almacén (–22,3% frente a 2023) y carne (–14,2%). En contraste, frutas y verduras mostraron un crecimiento sostenido, posicionándose como alternativas más accesibles para los consumidores.
Otros sectores con desempeño positivo fueron indumentaria y calzado, que crecieron 15,2% interanual, y artículos electrónicos, con una suba del 21,6%, aunque sin alcanzar los niveles de 2023. Este repunte se atribuye a la apertura importadora y al “efecto rebote” tras la inflación del año anterior.
El informe también vincula la caída del consumo con la pérdida del poder adquisitivo. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024, los trabajadores registrados en Mendoza perdieron un 6,5% de su capacidad de compra, y aunque hubo una leve recuperación en 2025, el desfasaje persiste.
En resumen, aunque las cifras nominales muestran una mejora frente a 2024, el consumo en supermercados mendocinos sigue reflejando el impacto de la inflación y la caída salarial.
