El caso que conmueve a Victoria sigue sumando capítulos de dolor y reclamo. El abogado Agustín Grecco, representante de las familias de Natalia García y Agustina Cabrera, aseguró que el lugar donde ocurrió la tragedia funcionaba como una rotisería clandestina en condiciones alarmantes, y lo describió como “una bomba de tiempo”.
Falta de controles estatales
Grecco denunció una absoluta ausencia de controles por parte de las autoridades municipales y provinciales. Según la querella, el local no cumplía con las normas mínimas de seguridad, lo que derivó en un desenlace fatal. “No había habilitación, no había inspecciones, y el Estado miró para otro lado”, señaló el abogado.
Las víctimas y el reclamo de justicia
Las familias de Natalia García y Agustina Cabrera exigen que se investigue a fondo la responsabilidad de los dueños del local y también la responsabilidad política de quienes debían garantizar controles. “No se trata solo de un accidente, sino de una cadena de negligencias”, remarcan.
Un caso que expone un problema estructural
La tragedia en Victoria pone en evidencia la existencia de comercios clandestinos que operan sin habilitación ni medidas de seguridad, y que representan un riesgo permanente para trabajadores y clientes. La querella insiste en que este caso debe marcar un precedente para que se refuercen las inspecciones y se eviten nuevas pérdidas humanas.
