La fragilidad de los sistemas eléctricos vuelve a golpear de lleno a la producción avícola en Entre Ríos. Un bajón de luz registrado en la planta de *El Solar derivó en la muerte de miles de pollos, generando pérdidas millonarias para el sector y dejando al descubierto la vulnerabilidad de una actividad que depende de manera crítica de la energía para sostener la vida animal y la cadena productiva.
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El corte afectó los sistemas de ventilación y climatización, indispensables para mantener las condiciones de crianza. La falta de respuesta inmediata provocó un desenlace fatal que impacta no solo en los productores, sino también en toda la cadena de valor vinculada a la avicultura.
El episodio refleja una problemática recurrente: la precariedad de los servicios eléctricos en zonas rurales y productivas. Cada bajón de tensión, cada corte prolongado, se traduce en pérdidas irreparables que afectan la competitividad de la región y ponen en riesgo miles de puestos de trabajo.
La avicultura entrerriana, reconocida como motor económico y exportador, no puede quedar a merced de fallas técnicas o de la falta de inversión en infraestructura. La magnitud de las pérdidas obliga a repensar políticas de prevención, sistemas de respaldo energético y mecanismos de compensación que protejan a los productores frente a contingencias.
El dolor de quienes vieron morir a sus animales en cuestión de horas se transforma en un reclamo colectivo: **la energía no puede ser un factor de incertidumbre en la producción**. La tragedia en El Solar es un llamado de atención que exige respuestas inmediatas y estructurales.
