La policía desmanteló una operación sin precedentes: en una oficina se gestionaban 49 millones de cuentas falsas, utilizadas para redes de phishing, fraude bancario, extorsión y tráfico de personas en toda Europa. El allanamiento reveló 1.200 dispositivos SIM box y 40.000 tarjetas SIM activas, conectadas a más de 80 países.
El sistema permitía crear miles de cuentas falsas de WhatsApp, Telegram y bancarias por día, multiplicando el alcance del delito digital. La investigación culminó con la confiscación de cuatro coches de lujo, el congelamiento de 500 mil dólares en cuentas bancarias y 310 mil dólares en criptomonedas. Siete personas estaban detrás de toda la operación.
Este caso expone la dimensión del crimen organizado en la era digital: estructuras transnacionales que combinan tecnología, fraude y explotación humana. La estafa no solo golpea a bancos y plataformas, sino que erosiona la confianza global en los sistemas digitales.
