En Santa Elena, la lluvia intensa y la caída de piedras marcaron un fin de semana de alerta y preocupación. El temporal descargó con fuerza sobre la localidad, generando anegamientos, daños materiales y un clima de tensión en los barrios.
La comunidad, acostumbrada a enfrentar las inclemencias del tiempo, volvió a demostrar su capacidad de resistencia y solidaridad. Sin embargo, el fenómeno recuerda la necesidad de infraestructura preparada y de prevención constante frente a eventos climáticos cada vez más extremos.
La lluvia y el granizo no solo afectan viviendas y calles: también ponen a prueba la vida cotidiana, la producción y la tranquilidad de las familias.
