La Justicia entrerriana condenó a un prefecto naval que, al conducir alcoholizado y en contramano, provocó un siniestro vial fatal en Oro Verde. El hecho, ocurrido en una de las principales arterias de la localidad, terminó con la muerte de un hombre y dejó en evidencia la gravedad de la imprudencia al volante.
Durante el juicio se acreditó que el acusado circulaba con un nivel de alcohol en sangre superior al permitido y que su maniobra irregular desencadenó el impacto que costó la vida de la víctima. El tribunal consideró que la conducta del prefecto constituyó un homicidio culposo agravado por la conducción temeraria, y dictó sentencia condenatoria.
El caso generó fuerte repercusión social, tanto por la condición de funcionario del imputado como por el contexto de creciente preocupación por los accidentes de tránsito vinculados al consumo de alcohol. La condena busca enviar un mensaje claro sobre la responsabilidad de quienes, al manejar, ponen en riesgo la vida de terceros.

